domingo, 8 de noviembre de 2009

Susurraba

Me susurraba el asfalto
canciones de islas griegas
vientos suaves, tierras calidas
y vinos en bocas con arena y sal

Me susurraba el recuerdo
canciones en ingles
bocas griegas, voces suaves
y vasos vaciados en noches de verano

Me susurraban las ganas
que debia salir
girarme a ti
doblegarme y hacerme entero

Me susurraba la noche
que pronto iba a llegar
y con ella todo lo que espero.

Caramelos

Ratas muertas se acuartelan en los restos de tu cuarto de cartón.
Caramelos por el suelo maltratan los tonos grises de ese eterno lienzo,
De ese intento de acuarela que del pasar de tus dias hiciste.

Ramas muertas en invierno adornan tu jardin perenne
Donde la risa cautiva sufre castigo y olvido
Que no la segues la vida te pido
Como brizna rubia que en tu negro cuero crece.

Creo que crezco entre estas estoicas barras
Entre estos pilares de cemento de estación
Y en su rededor me enredo, firmando palabras vanas
Leyendas y rimas urbanas en tu asfaltado desierto
En tu vacio de sol, guarderia de ninyos muertos
Que cosiendo con mis giros quiero convertir en llamas.

Arde con todo tu mundo
Que arda tu cama, tu oasis y tu estancia
Y que cuando el gris mas gris solo ya ceniza sea
Pienses en los caramelos que siempre me rechazabas.

Construcción de una realidad

Con un no,
con tu no,
construí ciudades amuralladas,
y entrené a soldades del olvido,
para defender a mi corazón.
Con un no,
con tu no,
vinieron a habitar a las murallas los mas indeseables de los canallas,
los mas perversos de entre los crueles habitantes de la ciudad del recuerdo,
los mas siniestros y perfidos delincuentes del pais de la sospecha.
Con un no,
con tu no,
escribí libros de leyes y una constitución,
convoque al senado de excusas para no volver a verte,
y museos donde cuelgan cuadros con mi odio hacia ti.
Con un no,
con tu no,
me hice separatista del mundo real,
secesionista de la sociedad, ermitanyo del resentimiento y el olvido,
subi al monte sobre el bosque para verte entre los arboles,
colgandote de liana en liana, durmiendo abrazada a verdes ramas,
subi al monte a sonyar y a esperar una nube,
que viniera a contarme como hacer arder la arbolada.