viernes, 31 de mayo de 2013

Dias en las islas

Respiraba retraida bajo un sol resplandeciente,
reflejado en antitransparente y turbia agua,
de mil capas no saladas y color azul creciente,
que frente a su amante erguido mansa y placida descansa.
Mientras, algo la maquilla y sobre ella se abalanza.
Sobre el verde, en las alturas, en las sombras de las lanzas,
caminando entre las piedras que muchos ancianos guardan,
entre grandes presas raudas y aves que a la mar atacan,
recogia lejos de tierra vinyetas de hojas pasadas.
Es mas pequenyo que entonces, la tierra por mar se escapa,
sigo siendo el agua fria, con peineta de cal blanca,
largos cabellos de arena y personas que la aranyan.
Recogi algunos al vuelo,
con dificultad os veo,
siente el corazon que ahora el pasado se presenta,
erais tantos, yo era otro,
y era el mismo, por lo visto,
solo es una coordenada el tiempo,
crei entender en algun libro.
Siempre a a derecha el mar, dijo el hombre,
vuelve a nosotros, vuelve, fue hermoso,
la dejé con pocas ganas, arrastrado por corrientes de metal.
Cuanto volverá a pasar, para que vuelva a la calma,
a este collage de islas que se juntas por rodarlas,
a este lugar por fortuna, sin nombre,
de mujer que llueva mi manyana.

Pasteles rojos (extracto de un suenyo)

Entre tinieblas de suenyo y vibraciones de craneo, volvi a pasar por una estancia conocida.
Paré en la larga siesta en una esquina por el recuerdo previamente transitada, y tuve la sensación
certera de recorrer pensamientos previamente visitados, y no aterrizar alli como consecuencia de una erronea
conexión neuronal.
Iba a algun lugar, un lugar al que ya me habia apresurado antes. Con la seguridad que solo en suenyos se tiene
de haber recorrido ese camino antes. Llegaba un queso que iba a llegar tarde, como las flores rojas,
o el pastel de color rojo flor, o el pastel de flores rojas que ya antes habia llevado bajo la misma presión?

Aguas turbias

En estos dias,
en los que el tiempo cambia el flujo de su devenir
vuelvo a pensar en ti
y a preguntarme si acaso te hubiera llevado
en un recodo, al tropezar con una piedra de suenyo
a remontar su curso hasta el momento en el que me quisiste.
Si hubiera hallado,
acaso una rama con cuerpo y formas de mujer,
a la que asirme si las fuerzas desfallecen
no seria ahora mi cuerpo un mapa
de los lugares donde el rio desaparece,
y el recuerdo pedregoso un tatuador de mi pasado.
El azar,
que pasó veloz nos dio unas olas
y yo pensé
que quizás nos llevasen a solas.
Horas y minutos,
sin brillo ya tras caer el sol
y en el silencio
de la noche perdi la orientación.
De nuevo es noche,
y ya no se oye el agua correr
la haré mas oscura para mi

y esperaré a pensar en ti otra vez.

Sin llegada

Se espera su llegada a alguna hora,
aunque el no piensa que le vayan a esperar.
Los que esperan envidian su trayecto, su viaje y su arrojo,
y el con rojos ojos anhela noches en vela,
trajes de sábana y sudor y cantos exhalados al oido.

La posada si le acoje no le ofrece cama,
y en la alcoba le espera una bibla olvidada,
y al dormir se dibujan crucifijos sobre la pared.

Llorará el final del camino si llega,
pero hoy llora por nunca llegar.
Quiere pensar que le esperan,
pero nadie le escribe y le dice el lugar.

El juego le hizo ser rico en sonrisas,
y en caricias que el creyó de amistad
y quiso pensar que el camino, era su casa al final.

Cocinando en el fogon de la posada,
anyorando nieves y humos de hogar.
Partido, dormido y otra vez despierto.
Llevado por rios de agua bacanal
abraza al salir tras la puerta la noche.

Y vuelve al camino, y olvida el pensar.