lunes, 16 de mayo de 2016

Rezos

Rezos de rodillas
entre lágrimas por salir
entre risas por seguir
hablar a quien quieres que te escuche.
Fantasia o suenyo
o el certero rayo de luz
del faro de la fe en el mar del mundo
donde no hay barco que no se pierda
donde no hay gaviota que no mienta
donde no hay viento en quien confiar.
Ojos cerrados
y el murmullo de esperanza
el palpitar acelerado e irracional
la humildad de aceptar la brevedad de un soplo
de vida en la tormenta
de átomos que se juntaron al azar
y al que otros grupos de átomos dieron nombre
que jugaron a formar conciencias
a acercarse a otros para perpetuar
el juego eterno de fluidos y sollozos
al que una tirada de dados nos obliga.
Quien dijo que dos seises son orgasmo
y seis más tres meses otra vida?
Se murmura o se piensa
se maldice ateo, con conciencia equívoca
y se piensa en un manyana de algo que llamamos tiempo
y para el que gritamos se cumpla nuestra voluntad,

En mitad del camino

Giró y no vio nada atrás.
Dudo un momento del motivo,
del comienzo y del final buscado.
Miró a derecha donde verdes árboles brotaban
y las frutas ya no le atraían.
A la izquierda giró movido por el viento,
y las casas cercanas le parecieron tiempos de piedra
a un Dios en el que ya no creia.
En el cielo se ocultaba la brújula solar,
y las nubes no le producían ni inquietud ni desvelo.
Cerró los ojos para ver por dentro,
lo que el recuerdo de si le decia,
lo que anhelaba encontrar al salir deprisa,
y el viento le trajo ecos agudos
risas mezcladas con gemidos y llantos
y la sed de ebriedad levanto su pie
y un paso de deseo le indicó el camino
hacia donde nadie nunca le dijo donde ir
pero siempre supo que era su destino.
La sed de mirar sin pensar que se debe,
a quien se ama y no se quiere danyar,
y a quien aún con danyo se desea amar.