viernes, 31 de mayo de 2013

Sin llegada

Se espera su llegada a alguna hora,
aunque el no piensa que le vayan a esperar.
Los que esperan envidian su trayecto, su viaje y su arrojo,
y el con rojos ojos anhela noches en vela,
trajes de sábana y sudor y cantos exhalados al oido.

La posada si le acoje no le ofrece cama,
y en la alcoba le espera una bibla olvidada,
y al dormir se dibujan crucifijos sobre la pared.

Llorará el final del camino si llega,
pero hoy llora por nunca llegar.
Quiere pensar que le esperan,
pero nadie le escribe y le dice el lugar.

El juego le hizo ser rico en sonrisas,
y en caricias que el creyó de amistad
y quiso pensar que el camino, era su casa al final.

Cocinando en el fogon de la posada,
anyorando nieves y humos de hogar.
Partido, dormido y otra vez despierto.
Llevado por rios de agua bacanal
abraza al salir tras la puerta la noche.

Y vuelve al camino, y olvida el pensar.

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